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Esto no fue una invitación, fue tocar la puerta del cuarto de al lado, porque la señorita Gauto, no solo es parte de la familia Limonera, sino una de las creadoras de este hermoso proyecto. Siempre llena de ideas, siempre llena de creatividad, siempre llena de alegría y sensualidad. La familia se agranda y la niña creativa creció y se expandió. Pero eso no nos quitó el sueño, de hacerle una entrevista y que nos cuente sus secretos de cocina; así como alguna vez ella supo indagar, hoy se sienta en la mesa familiar, su mesa, la hermosa señorita Shumi Gauto, locutora, bailarina, pintora, escritora y mucho más... porque esta chiquilla inquieta no para, siempre va por más. Una tarde perfecta y calurosa en la esquina de \"La esperanza\" para en reencuentro lleno de magia y amistad.

¿Qué recuerdos tenés de la comida en tu infancia?
Tengo tres:
Me acuerdo de agrandar la mesa de la cocina, que era extensible y estaba buenísima, como de melanina amarilla, cuando venían algunos de mis primos, para que toda la familia comiera en la mesa. Pero en casa normalmente comíamos mucho con bandeja, cada uno en su cuarto, cosa que lamento.
También recuerdo mi comida favorita, que era el pollo que hacía Carmela, la chica que nos cuidaba. Y lo que más recuerdo era pedirle por favor la fuente para rasquetear con un tenedor; me gustaba más comer el pegote que quedaba en la fuente, que el pollo en sí. Con mi hermano nos peleábamos por las alitas, que eran las que más cuero tenían. A mí me gusta el cuero, la grasa, me gusta lo malo.
Otra cosa que me viene a la mente es la cocina de mi abuela. Era una gran cocinera. Hacía un pollo que no se podía creer. Otra cosa que nos hacía eran bizcochitos, que eran galletitas con formas de animales. Me acuerdo que como regalo siempre nos ponía una formita nueva. Nos hacia un Tupper con galletitas y siempre había comprado una forma diferente el conejito, el elefante. Eran unas galletitas de limón inolvidables.

¿Y te quedó el vicio de comer en el cuarto?
No, yo no como en la cama. Al contrario, justamente es como una especie de combate familiar. Para mí es súper importante comer todos en la mesa. De hecho, ahora cada vez que me junto o con mi papá o con mi mamá, comemos en la mesa, jamás cada uno en su habitación, ni nada. Pero mi familia era familia de bandeja y televisor.

¿Cocinabas de chiquita?
Yo no cocinaba, pero mi mama sí, y muy bien. Tenía una cosa genial con ella. Yo soy fanática de los chizitos ; ella me calentaba los chizitos en el horno, cuando nos quedábamos solas, como regalo, me armaba una bandeja. Mi diversión con la comida de chica era ir al kiosco, era muy quiosquera.

¿Qué comprabas?
La bolsita suelta de caramelos masticables, el nussini. Después, de chica iba mucho a 9 de Julio, que es de donde son mis primos y muchos de mis recuerdos son con ellos; comprábamos bolsitas de semillas de girasol y nos poníamos dos bowls, uno para las cáscaras y uno para las semillas peladas y después nos comíamos todas las semillas peladas de entrada. También comía una cosa horrible, que a veces existe en algunas dietéticas, que se llaman “bananitas”; son como unos caramelos con forma de bananitas con colores o marrones, negros; son como gomitas. Tenía perdición por las gomitas “yummi”, de ahí mi sobrenombre.
Íbamos a pasar las fiestas a 9 de Julio y mi tía, la mamá de mis primos, hacía por ejemplo la ensalada con cara de Papá Noel, los ojos eran un huevo duro, la pupila era una aceituna negra. Era una artista y aun así yo no comía verdura, ni siquiera con el juego de “te armo un plato”.

¿Recordás algún aroma de tu infancia?
Creo que la cosa dulce, las galletitas de mi abuela. Era un olor muy característico, porque aparte las hacía estando yo en la casa; el olor a limón rallado, a la galletita. Y después recuerdo el olor a asado, el carbón, la leña. Hoy, el asado es mi comida recontra re favorita.

¿Hubo un quiebre en algún momento en que empezaste a cocinar?
Empecé a cocinar por amor, para ser una excelente mujer, para agasajar, para ser una buena ama de casa.
Siempre extrañé mucho la comida casera. Me fui a vivir con mi papá a los 16 años y no había cocina casera, se pedía todos los días, entonces en cuanto me mudé decidí cocinar. Sé cocinar muy pocas cosas, pero amo el momento de ponerme a cocinar, creo que es hacer algo sumamente terapéutico, con mucho amor hogareño.

¿O sea que cocinás más por amor y agasajar a alguien que por alimentarte?
Sí, total.

¿Qué sabés cocinar?
Ahora aprendí a hacer unas tortillas de papa rallada, muy finitas, como un panquequito de papa con ensalada verde arriba. Aparte ahora incursioné un poco en el mundo de los vegetales. Un pastel de papa riquísimo; puré, carne, puré, queso. Un guiso de lentejas con chorizo colorado, con panceta, con salchicha alemana.
Más allá de lo limitada que es mi dieta, por la poca variedad que como, tengo un vínculo recontra erótico con la comida. Muy bacán, de mucho disfrute; disfruto comprar bueno, artesanal; un buen queso, buenos productos, almendras, frutos secos. Tomar un vino. Cuando cocino elijo un disco, sí o sí me sirvo una copa de vino o un vaso de cerveza, lavo los utensilios, es como un ritual femenino. Me siento una buena mujer cocinando y comiendo bien.
Otra cosa que heredé de mi familia es comer con alcohol. En mi casa, y de grandes, era muy normal que en un almuerzo, en una cena se comiera con una copa de vino; y no de algo ostentoso sino de maridaje. De hecho, de las comidas disfruto mucho más tomar una buena copa mientras como, que tomar un trago después en un bar.

¿Qué música escuchás mientras cocinás?
Todo, depende el día. Yo paso muchísima parte de mi tiempo en mi casa, de hecho es lo que más disfruto de mi trabajo. Soy muy casera, disfruto de los pequeños rincones de mi casa y de las actividades sin sentido, como recortar figuritas, regar las plantas; para mí es sagrado ese tiempo y cada actividad que hago generalmente está acompañada de un disco y tiene más que ver con el día que con mi música. Para cocinar, si hay alguien que me está viendo cocinar, pongo Leonard Cohen o un jazz.
3 comidas y 3 canciones o discos
Asado al aire libre – Guacamole de Kevin Johansen. Que vengan todos, que vayan rotando, esa sensación de gente que entra y sale de cualquier cosa; y ahora las achuras, y ahora no sé qué, como una cosa interminable de entrada y salida; y que siempre haya para el que quiera venir. Creo que lo asocio con esa canción porque es un sinfín de sin sentido. Lo popular de compartir con todos. Aparte tiene eso, que organizás un asado y decís que vengan los compañeros de teatro, la familia, los amigos de tu amigo…
Cena amorosa en la que comería fondue de queso- Leonard Cohen, el último disco en vivo de él en Londres, que es doble; también, como una cosa eterna en la comida. Pero más que nada la fondue tiene eso de ir picoteando cosas deliciosas, que a mí me encantan, como ser pedacitos de salchichitas, de jamón, de papitas; es como zambullir los sabores en el amor y el disco éste es larguísimo, es la cadencia, la cosa que pesa y Leonard tiene esa voz espesa, es como remar en dulce de leche.
Ir al kiosco, las golosinas- Michael Jackson, ponele que “Of The Wall”, algo funky. Yo tengo el ritual, si salgo de noche a bailar, me gusta pasar por el kiosco e ir al bar con algo para estar comiendo, con golosinas: Me encanta. Hay algo de superfluo de estar comiendo sabores muy artificiales, muy explosivos, muy pop. Michael es mi ídolo y no creo que sea verdad que haya abusado de los chicos.

¿Tenés algún recuerdo de tu niñez que pienses que pudo haberte influenciado para dedicarte a lo que hoy te dedicás?
Indudablemente mi paso por los medios tiene que ver con mi vocación artística o de artista. Yo entré a la radio porque estudiaba teatro y porque a alguien le pareció que tenía la chispa para poder hablar en radio. Por supuesto, cuando fui a probarme, no la tenía, no sabía lo que tenía que tener, no sabía lo que era, pero sí tenía la voz ; y alguien dijo: “que se quede igual a hablar con esa voz”. Tengo algunos recuerdos; grababa muchísimos programas de radio, jamás pensando que era lo que quería hacer. De hecho en mi casa no se consumía radio, yo soy cero bicho de radio y ahora es mi oficio , mi profesión, es mi carrera. Se me conoce por mi trabajo en la radio, pero mi juego con la radio fue desde el teatro, jugar con la voz que tenía.

¿Y qué pensás que te llevó por ese camino?
Yo inventaba mucho y consumía mucho dibujito animado, y quería ser algo de eso. Y después, desde muy chica, lo que más me gusta hacer es leer y bailar. Eso me lo inculcaron de muy chica, y supongo que leer tanto me habilitó a imaginar cosas. Mis viejos me bancaron siempre en hacer lo que me diera la gana.

¿Y nunca se te dio por irte de la ciudad?
Voy a eso. Mi mamá es uruguaya, con lo cual mi rumbo para Uruguay está marcadísimo. Siento que en algún momento el universo se va a acomodar para que tenga la propuesta de irme allá y quiero eso, una casa sin tele, sin demasiada tecnología. Hay algo muy introvertido y a la vez muy extrovertido; durante el día estoy muy sola en mi casa, en silencio, con mi gata, con mi música, con mis libros, con mis revistas, con mis imágenes, escribo.

¿Y esos momentos cómo son?
Son productivos. Si yo me pregunto qué me imagino haciendo, me imagino como escritora. De hecho estoy haciendo el ejercicio de escribir, me cuesta un huevo, pero lo disfruto y me gusta encontrarme ahí. O coreógrafa. Es como mi gran deuda, bailar y crear baile.
Mi idea pendiente desde hace varios años es ser bailarina, bailar o estudiar para ser bailarina, así que este año voy a estudiar. Como ya tengo 30, no me imagino una carrera como bailarina, pero sí como coreógrafa. Para eso tengo que comer bien también, no puedo ser bailarina a base de chizitos.

¿Le das importancia a la mesa?
Cero. Me olvido de poner la sal. Es más, si comemos con la mano mejor. Si después no hay que lavar mejor.

¿Cuál es el plato que te genera más amor?
Pollo al horno con papas.

¿Consumís arte?
Consumo muchísimo y de hecho invierto plata en arte, trato de comprar obras esculturas. Ya no tengo más espacio en las paredes; igual si veo algo que me gusta mucho lo compro para mi futura casa o lo que sea. Compro discos, no bajo; mi plata la invierto en comprar libros, son mis joyas. No presto libros no presto discos.

¿ Qué opinas de la inmediatez de las redes sociales? ¿Cómo influyen en tu trabajo?
A mí me shockea todavía el tema de la inmediatez de las redes sociales, tengo Twitter, me gusta pero esa cosa de mostrar que estás conectado… Te pasa algo y yo ya me enteré. Hay que ir a avisar a las redes sociales que vos ya te enteraste y que te afecta.
Tiene algo de indicador, pero la radio siempre tuvo el feedback inmediato. Jamás nos pasó de “estiren porque hay mucho twitteo”. Eso te pasa porque vos estás conectado mientras hacés el programa y querés leer los mensajes, o un oyente te pregunta algo vía twitter, pero la radio tuvo eso siempre. Antes era con los mensajes en el contestador, lo que pasó fue que cambió el soporte, ya no es más el teléfono sino Internet. Pero la inmediatez del feedback de la radio existió siempre. Antes si vos estabas haciendo una gran nota te sonaba el teléfono sin parar. Yo celebro la interacción que te da.
Lo que sí creo es que las redes sociales incrementaron lo que hay que ser, como hay que ser, cuan enterado tenés que estar de todo. El manifiesto de tener que estar por estar, decir por decir, bajar por bajarlo.

¿Te pusiste a pensar dónde está la magia de lo radial, del no rostro?¿Por qué es algo que no muere?
La radio para mí es mucho más directa de a quién le habla y la persona que se siente hablada tiene un lugar para responder; para mí la radio es mucho más íntima. Está en la intimidad de las personas, es mucho más erótica, también en ese sentido. La radio tiene algo de la charla cotidiana, te sensibiliza mucho más.
En la tele solo tenés un espectador que recibe el producto, que para nada siente que es solo para él, o que tiene derecho a réplica. En cambio, la radio, si vos vas en un auto escuchando un programa, te reís, se te transforma la cara; estás ahí, formás parte.
Para mí, la voz como elemento tiene una fuerza histórica que conmueve desde otro lado. Yo flasheo mucho con la voz de una persona que se murió; el poder que tiene volver a escuchar la voz de alguien que se murió hace poco, es tenerlo. Decís, está vivo donde está.
Cuando vos escuchás, también estás haciendo un trabajo mucho más activo, porque estás fabricando qué cara tiene esa persona, qué gestos está poniendo, si se está riendo o está siendo irónico, vos estás construyendo sentido cuando escuchás.

¿Qué actividad disfrutás más sola y qué actividad disfrutas más acompañada?
Acompañada bailar, y sola bailar.
Acompañada comer, viajar en auto. Me encanta viajar en auto y escuchar música, y hablar en un auto. Sola me gusta leer, me gusta recortar y pegar, pintar.
Un desayuno ideal ¿con quién y dónde?
En Colonia, en una mesita frente al río bajo un árbol con mis abuelos. Con Michael Jackson y los niños que quiera invitar. Con Philips Moor Hoffmann y mis abuelos atendiendo a los niños, y a Patty, y a mi novio. Me gustaría que alguien estuviera tocando la guitarra, Drexler, Johansen y Aristimuño. Super hippie, muchas frutas.
Mate, fruta, que cada uno lleve lo suyo. Medio pic- nic matutino, perros callejeros muchos.

¿Cuáles son tus sueños, objetivos? ¿Los que querés y crees que van a pasar?
Creo que voy a publicar un libro en algún momento, quiero. El libro que estoy escribiendo me va a llevar mucho tiempo, una novela de ficción. Es la lucha contra el desencuentro inevitable.
Mi sueño es tener un hogar fantástico con mar y playa, con mate, con hijos, con comida, con libros, con música y con colores….
Mi sueño profesional en algún momento fue ser bailarina de Madonna, irme de gira.
Ahora también estoy ensayando una obra de teatro. Es la primera vez que me animo. Estoy recontenta. Es una obra que dirige Luciano Cáceres.

¿Qué secreto tenés para cortar cebolla y no llorar?
Tener la boca llena de agua caliente mientras la corto.

Y así es como esta noble muchacha se retira hasta nuestro próximo encuentro.

¡Gracias señorita Gauto!... Y no se pierdan \"Su atención por favor\" un programa radial aéreo todos las noches de radio metro en la 95.1 del dial.

Batata: fertilidad
Alcaucil: verdulero
Comino: viaje al exterior
Bife de chorizo: jaguar
Lentejas: casamiento
Cerezas: boliche
Lengua a la vinagreta: mocasines
Asado: abuelos
Limonada: vestidito floreado
JULIETA ZYLBERBERG
SHUMI GAUTO
Limonada Cocina + Arte
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