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Niña actriz, niña santa. Julieta Zylberberg nos acompaña esta tarde de otoño.

Comenzó su carrera en lo que considero, en mi humilde opinión, el mejor programa para niños de la historia… (sí, no estoy exagerando), Magazine For Fai: un show televisivo de sketches para niños, hecho por niños. Sus primeros pasos fueron grandes, ingresó en el camino de la actuación y desde allí nunca paró de avanzar. La Niña Santa, Cara de Queso, La Mirada Invisible, Los Marziano, Octubre, Farsantes, son algunos de sus trabajos más reconocidos.

¿Cómo era el ambiente de tu infancia en relación a la cocina?
Mi mamá cocina muy bien, lo cual no es algo heredado por mí, para nada. Ella cocinaba muchísimo. A mí me encantaba estar en la cocina cuando cocinaba, y la ayudaba. Me gustaba, y me sigue gustando, probar la masa de las tortas crudas.

La mesa familiar ¿cómo era?
Era una casa con bastante rutina familiar; no de almuerzo, porque mis viejos laburaban todo el día, pero sí de la cena. Mucha tarta, siempre cocina casera. Todo lo que yo no hago ahora.
Estaba prohibida la televisión en la cena. Un momento clave en todas las comidas era que alguna de las 3, tengo 2 hermanas más grandes, le hacía una escena a mi papá, siempre alguna se ofendía por algo y terminaba en llanto.

¿Mantenés la mesa familiar en tu casa ahora?/
Sí. Ahora que tenemos un hijo chico todo es más caótico y Esteban come rápido, pero yo tardo una eternidad, me siento, armo todo. Yo no me salteo nunca una comida.

¿Vos cocinás?
No. Hacemos mucho delivery. Vero, que trabaja en mi casa, cocina bastante. Comemos tarta, milanesa, pollo, fideos.

¿Con qué comida te das un mimo?
Soy muy dulcera; chocotorta, panqueques… El otro día vino a comer una amiga con el novio y trajeron una chocotorta y quedó; ahora es mi desayuno y merienda.
No tengo mucho talento en la cocina, por eso tardo muchísimo. A parte, me gusta más lo que me cocinan que lo que cocino yo. Me tienta más la comida que viene de otro lado que la mía. No me sale del todo mal, pero pensar el proceso de la hechura me quita las ganas.

Y en rodaje ¿cómo te llevás con el tema del catering?
Soy fanática del catering en rodaje, la mesa del catering es mi refugio. En “la niña santa” engordé 2 kilos.

¿Cuál es tu comida preferida?
Ensalada. Me gustan mucho las milanesas de pollo rebozadas con semillas de sésamo, con puré de papas.

¿Qué no te gusta para nada?
El mondongo. Tampoco me gustan los agridulces. Igual no soy muy ñañosa.

¿Cuál fue el mejor lugar en el que comiste?
En San Sebastián. Fue en un viaje que acompañé a Esteban a un festival de teatro, y nos daban unos vouchers para ir a comer; comíamos todo el tiempo pescado. Me encanta el pescado tipo paella.

La actuación requiere mucho cuerpo ¿tenés algún tipo de ritual, en relación a la comida, antes de una obra?
No, y de hecho voy bastante en contra. Por ejemplo, antes de hacer ejercicio como, no puedo ir con el estómago vacío, me agarra bastante hambre, no subsisto mucho tiempo.
Hice una obra hace unos años que duraba tres horas y media, Agosto, y en el intervalo había una mesa con comida donde cenábamos, comíamos sushi. Yo en esa época también hacía un programa de tele todo el día, así que estaba fisurada, agotada y capitalizaba mucho el tiempo. Así que cuando tenía un minuto, comía, estudiaba las escenas del día siguiente; tenía todo un mundo en el camarín para llegar a casa y acostarme a dormir.

¿Qué hay de cierto en lo que dicen muchos actores que la obra de teatro es como el piloto de avión, que suma horas y que más horas arriba del escenario te da un cierto aprendizaje? ¿Pensás que es verdad o es un mito?
Yo creo que el aprendizaje lo podés adquirir en distintos trabajos, no solo en el teatro. Desde “Agosto” no hice más teatro, hay algo de la repetición, de cinco veces por semana, que a mí no me fanatiza, pero hay mucha gente a la que sí. No puedo entender los actores que hacen lo mismo desde el día 1 hasta la última función, me muero de aburrimiento.

En una entrevista, Jerry Seinfeld decía que el actor de comedia tiene mucho más trabajo, o desafío, que el actor dramático, porque la vida tiene un recorrido mucho más dramático que de comedia. Por eso, decía que para él tiene un valor agregado el actor de comedia.
¿Compartís ese pensamiento?

Yo creo que la vida tiene el color que uno le imprime, uno va maniobrando los sucesos que le van ocurriendo. Las cosas que te van pasando en la vida te modifican como persona y por lo tanto, como actor, puede que no seas la misma persona después de que se muere alguien cercano, después de que tenés un hijo; pero no lo tomo como drama o comedia, son sucesos que te van haciendo crecer. Para mí, la edad no se puede actuar mucho, hay algo de la vida que te va pasando que es difícil de actuar. El peso que te dan los años también te hace ser un actor más rico, sin duda.

¿Engordarías 20 kilos para algún personaje si este lo requiriera?
Sí, no tengo problema. Igual es muy de Hollywood, acá no se manejan esos tiempos, pero soy bastante de darle bolilla a la forma, al pelo, el vestuario. Soy de, a partir de la forma, construir el interior.

¿Sos de improvisar?
Yo creo que la sorpresa es una aliada, lo que sucede una vez es bastante inigualable. Hay actores que piensan mucho, que hacen muchas teorías acerca de una escena. A mí me gusta pensarla, pero también me gusta que me suceda, que tome un camino más inesperado, después eso es bastante irreproducible. Por eso soy bastante de una toma. Para mí, siempre, cuando sucede el accidente es bienvenido.
El juego también es buscar la naturalidad cuando tenés 300 limitaciones, cintas en el suelo, el foco, etc. Uno aprende a actuar para la cámara.

¿Considerás que hay buena formación de actores en la Argentina?
Me parece que podría ser mejor. Me parece que en Estados Unidos hay más cantidad de buenos actores, los actores yankis cantan, bailan, lloran, se ríen, hacen de todo y eso falta un poco acá.
Faltan más instituciones y más modernizadas. Hay muchos profesores buenos, pero no hay una formación integral.

¿Qué otras cosas, fuera de la actuación, te gusta hacer?
Ahora empecé cerámica, las manualidades.

Para ir terminando… nombrá 3 trabajos que hiciste y relaciónalos con 3 platos de comida.
Enséñame a vivir – chocotorta
La mirada invisible – risotto, es bastante invernal
Agosto – una picada completita

¿Cómo es tu mesa ideal, con quién y dónde es? ¿Qué comerían?
En la playa, una noche de verano, en el Caribe. Para cenar habría pescados, mariscos, cheescake y vino. Los integrantes de la mesa serían mis amigos, mi novio, mi hijo un poco más mayor, que no me haga correrlo por toda la playa, mi familia, íntimos. Sonaría música brasilera.

¿Qué secreto tenés para cortar cebolla y no llorar?
Lloro, no tengo ningún secreto.

Chocolate – alegría
Ajo – no besos
Aceituna – empanadas
Mandarina - embarazo
Canela – arroz con leche
Jengibre – gripe
Queso - constipación
Bife de chorizo – asco absoluto
Arroz – comida cotidiana
Limonada - juventud

Las estrellas van apareciendo en el cielo, aun iluminado, cuando nos despedimos de Julieta y ella vuelve a su casa a cenar en familia.


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